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Hay una alternativa a la “exclusión”


• The Ed Fly

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Soy madre. Y como madre tenemos grandes esperanzas para nuestros hijos. Siempre los tengo en mi pensamiento y me preocupo no tan solo por su aprendizaje, si no por su felicidad también; tanto ahora como en el futuro cuando decidan iniciar sus carreras y formar sus propias familias. Ese es el “Sueño Americano.” Todos queremos una vida mejor para nuestros hijos y hacemos lo todo posible por lograrlo.

Este deseo me guió a ser presidenta y directora ejecutiva de la Alianza de Educación Multicultural (Multicultural Education Alliance). Después de trabajar con expertos en política, maestros, directores y padres, he llegado a la conclusión de que medir el progreso de los estudiantes y pedirle responsabilidad a nuestro sistema para que alcance los estándares más altos, es uno de los factores claves para mejorar la calidad de la educación que reciben nuestros hijos.

No soy la única en llegar a esa conclusión.

Hay una razón por la cual El Consejo Nacional de la Raza (NCLR, por sus siglas en inglés)—la organización nacional más grande de defensa de los derechos civiles de los hispanos —respalda los exámenes anuales en las escuelas.

Por esa misma razón cuenta con el apoyo de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos  (League of United Latin American Citizens), Defensa Jurídica México-Americana (Mexican American Legal Defense), el Fondo Educacional (Educational Fund) y más de una docena de otros grupos que abogan por los derechos civiles.

Estas organizaciones conocen la disparidad que existe en este sistema actual que a menudo ha demostrado que mira como una opción el éxito de minorías y niños de bajos ingresos. Para revertir ese legado debemos fomentar el que todos nuestros niño se sometan a los mismos estándares académicos de rigor con tal de que podamos medir el progreso individual de cada uno de ellos.

Nuestros niños, independientemente de que sean de la raza negra o hispanos, artistas o matemáticos, estadounidenses por nacimiento o naturalización, deben poseer los mismos conocimientos y destrezas para triunfar en sus estudios postsecundarios.

No podemos establecer una normativa para unos estudiantes y otra para el resto. Todos deben ser capaces de leer con eficiencia, y comprender las matemáticas, la ciencia y tener destrezas cívicas. Es importante además, que puedan pensar de forma crítica.

Pero ¿cómo pueden saber los padres que sus hijos están adquiriendo ese conocimiento? Claro que pueden, y deben hablar con los maestros. Pero también necesitan información objetiva y confiable que les permita comparar el rendimiento académico de sus hijos con el de otros estudiantes del estado.

La fuente de esa información está en los exámenes estandarizados y de alta calidad que evalúen el nivel de aprendizaje de los estudiantes e identifica áreas de mejoramiento o readiestramiento.

Esa es la razón por la cual tanto las instituciones universitarias como las militares, entre otras, recurren a exámenes de ingreso. Además, muchos profesionales deben aprobar exámenes de juntas evaluadoras para obtener una licencia, como entenderán es preciso someterse a exámenes para medir la competencia académica.

Los resultados de los exámenes me revelan cuánto están progresando mis hijos de un año a otro, si necesitan ayuda adicional o si tienen que ser retado a un nivel más alto.

Hay quien afirma que los exámenes son injustos, y que ejercen demasiada presión sobre los niños y las escuelas. Pero el estado de la Florida ha demostrado que cuando se mide el desempeño académico, aquellas escuelas cuyos alumnos obtuvieron calificaciones inferiores han demostrado una mejoría dramática. Yo considero que lo injusto sería no preparar a nuestros hijos para los retos de una educación y éxito en la enseñanza en sus estudios postsecundaria.

Durante los últimos 15 años, el estado de la Florida ha estado aumentando el nivel de los estándares académicos para todos los niños, y en cada ocasión, nuestros estudiantes se han esforzado y han alcanzado las metas. Los resultados obtenidos por los estudiantes hispanos han demostrado esa realidad más que ningún otro grupo étnico.

Antes de recurrir a la administración de exámenes y la exigencia de responsabilidades, en el estado de la Florida, entre el 60 y el 70 por ciento de los estudiantes de cuarto grado – identificados como minorías étnicas o estudiantes de bajos ingresos – ni siquiera podían leer a un nivel básico, contribuyendo así a un decepcionante índice de graduación cercano al 50 por ciento.

Pero esas cifras han mejorado notablemente:

  • El índice de graduación de estudiantes hispanos en la Florida se ha incrementado en 28 puntos porcentuales, del 47% en 1999 al 75% en 2014.
  • La Florida ha eliminado la brecha entre estudiantes hispanos y de la raza blanca en la realización y conclusión exitosa de cursos y exámenes de ubicación avanzada (AP), según el informe 10th Annual Report to the Nation (2014) del College Board.
  • Los estudiantes hispanos de nuestro estado igualaron oWendyPLspanish superaron el promedio estatal para todos los alumnos en 34 estados, en la Evaluación Nacional del Progreso Educacional (National Assessment of Educational Progress, NAEP) correspondiente a lectura de cuarto grado en 2013.
  • Los alumnos hispanos de cuarto grado de la Florida ocupan el primer lugar de la nación en lectura, y el cuarto en matemáticas, según Nation’s Report Card.

Sin embargo, a pesar del progreso logrado, escucho a muchos padres (entre ellos cada vez más hispanos) decir que debemos “excluirnos” de todos los exámenes y de la responsabilidad vinculada a los mismos.

Aunque estoy de acuerdo en que se hacen demasiados exámenes, muchos de estos exámenes, se realizan por exigencia de los distritos locales y no todos son necesarios.

Actualmente se está trabajando para reducir la cantidad de exámenes que se administran durante el año reduciendo su cantidad. Además, el estado esta reevaluando los requisitos.

Nadie puede “excluirse” de los exámenes universitarios, militares y profesionales. Es necesario garantizar que nuestros estudiantes estén preparados para las exigencies del futuro cuando habrá tanto en juego.

La buena noticia es que existe una alternativa a la “exclusión.” En estos momentos, la frase que se escucha con más frecuencia es “menos exámenes, pero mejores.”

No hay duda de que es un buen método, pero los padres necesitan saber cuán preparados están sus hijos en las materias fundamentales y además, cuál es el rendimiento de sus escuelas respectivas.

Comprendo que hay frustraciones, los legisladores estatales y distritos escolares lo saben. Pero volver a un pasado en el que se les permitía fracasar a tantos niños (ojos que no ven, corazón que no siente) no es la respuesta.

Los hispanos nunca le han temido al trabajo duro y a la responsabilidad. Unámonos y luchemos juntos entonces para hallar una mejor solución.

 

Rivera, WendyWendy Rivera es madre de dos con hijos que asisten a las escuelas públicas, es abogada de profesión y es presidenta y directora ejecutiva de la Alianza de Educación Multicultural (Multicultural Education Alliance).

 

 

 

 

 


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